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Xibalbá o el reino de los muertos.

Autor: R. R. Domínguez

El infierno tal como lo conocemos está basado en una concepción occidental. Aun así no es una idea original, ya que está influenciado por diferentes culturas. No hay que olvidar que la fusión y el sincretismo siempre han estado presente en los temas religiosos y en las prácticas sociales. Fuera de lo que conocemos como el infierno existen otras descripciones de esta zona: es un lugar frio y oscuro, con presencia de espíritus y en donde se estará condenado a vivir ahí como castigo a las acciones terrenales o es caliente, con demonios torturándote día y noche, un lugar donde pagaras por tus pecados. Pero como muchas veces las sociedades pre conquistadas tienen propuestas más interesantes. Entre estas se encuentra el infierno maya, que contrario a los demás, era un lugar de paso y al que se tenía que ir si es que no fuiste sacrificado o porque tu muerte fue por alguna enfermedad no digna de ir directo a la zona celestial.

Para comenzar, definir el Xibalbá como un infierno es algo muy eurocentrista. Xibalbá hace referencia a un mundo inferior, subterráneo, o sea un inframundo. Para los mayas el mundo estaba dividido en tres: una zona celestial o cielo, en donde se encontraba el sol que era uno de los astros más importantes por la cualidad de fertilidad que se le asignaba; estaba el mundo terrenal en donde habitaba los hombres vivos, los animales y las plantas; y estaba la zona inferior o reino de los muertos que es el lugar a analizar. Según los mayas la mayoría de los humanos debía pasar por los tres mundos, aunque los que eran sacrificados pasaban directamente al primer mundo.

Para los que no eran sacrificados, según la concepción de los mayas, debían de ir al inframundo. El cual se entraba por una puerta para acceder a esta región subterránea. Algunos decían que estaba en el fondo de los cenotes y es por eso que ahí aventaban cuerpos o sacrificaban personas, para que encontraran la ruta directamente. Pero otra ruta podría encontrarse entre las rocas de una montaña. Se creía que se había llegado a la entrada cuando se veía el cráneo de una serpiente con el hocico abierto. El camino hacía el inframundo era largo, es por esta razón que los mayas hidrataban a sus difuntos que habían trascendido por alguna discapacidad, desangrado, por enfermedad biliar, abscesos, huesos rotos, opresión, caída de dientes, entre otras enfermedades no dignas. Aparte, se sabía que esa región era de paso y debían de superar pruebas para trascender a mundo celestial. Aparte de ser castigados y torturados participaban en un juego de pelota. Por lo tanto, a estos muertos se les enterraba junto con los materiales necesarios para jugar, que iba desde el cuero de protección, aro para encestar y la pelota. De lo contrario, se usaría lo que se tuviera como instrumento para el juego, esto incluía las partes corporales del muerto. El enfrentamiento era contra los Señores del Inframundo, quienes generalmente hacían trampa. Así como en el Mictlan (inframundo de los mexicas) el perro era el guía hacía el inframundo en la cosmovisión maya es el Voc o Gavilán que guiaba a los muertos ante los Consejeros Búhos.

Una vez dentro de la boca de la serpiente tenían que hacer un recorrido en un rio con cuatro “secciones”. Primero el viaje se tornaba violento y rápido, después se llega al rio rodeado por elementos espinosos, para que después se tiñera de sangre, luego volviera a ser agua común y finalmente sería un rio de pus. Al finalizar el trayecto el difunto o visitante se enfrentaba a una encrucijada. Debía elegir el camino correcto. Estaba la Zona Negra, Blanca, Roja y Amarilla. La correcta era la Negra que te enviaba directo a Xibalbá. Este lugar estaba dividido en varias zonas: la del tormento, la de los castigos, el patio del juego de pelota, un jardín de flores y un cuarto de los Señoríos. Cuando se entraba a la encrucijada empezaba a correr el tiempo, muchos de los relatos indican que se podían tardar hasta 4 años en superar los retos que ahí se te ponían.

Una vez seleccionado el camino se enfrentarían, en Xibalbá, con los que ahí gobernaban: los Señoríos de Hun-Camé o Supremo Muerto y Vucub-Camé o Principal Muerto. Si bien hay otros dioses y entes, estas son las dos principales. Estas entidades no debían de ser nombradas en la zona terrenal y evitar saber su nombre. Ya que el conocer sus nombres implicaba que se tuvo contacto con ellos. Estos dos señoríos no eran considerados dioses como tal, se consideran presencias que siembran las malas acciones, descontentos y disturbios. Se creía que su forma animal de aparecerse era en forma de búho, pero su forma real se le reconocía como horrorosa y de colores blanco y negro. Al presentarse ante estos señoríos los pasarían a las diferentes casas de tortura: La Oscura, de las Navajas, del Frío, de los Jaguares y de los Murciélagos. Aparte de estas casas estaban los ya mencionados jardines y patio del juego de pelota. Esta inframundo era algo muy semejante a un videojuego al cual debías superar para que tu espíritu llegara a la zona celestial.

Un claro ejemplo de lo que ahí pasaba se narra en el libro del Popol Vuh, que es una narración escrita de la tradición oral maya. La descripción del inframundo quedó plasmada por la historia de los gemelos hijos de Hun Hunahpú e Ixquic. Los gemelos se adentran al recorrido hacía Xibalbá en donde los Señoríos hacen que pasen por todas las casas para derrotarlos, pero no consiguen más que decapitar a uno de los gemelos mientras se jugaba a la pelota. Para no perder, uno de los gemelos empezó a usar la cabeza como pelota mientras buscaba como volvérsela a ensamblar. Durante el trayecto varios animales ayudan a los gemelos Hunahpu y Xbalanque y les liberan. Se narra que al salir se transforman en brujos, después de morir quemados y revivir. Con sus poderes regresan a cobrar venganza contra los señores del inframundo.

Es interesante como el desconocer que hay después de la muerte promueve relatos de lo que podría haber en ese lugar. No solo en su aspecto físico, sino de los que ahí habitan y de las cosas que ahí ocurren. Sin duda es un lugar que se teme, exista o no. Algunas narraciones son entretenidas y otras causan escalofríos. Por si las dudas, hay que portarse bien y evitar esa zona de castigos y con suerte transitoria. Finalmente les recomiendo el capítulo de “Los cuentos de la Calle Broca” El diablito que quería ser bueno. https://www.youtube.com/watch?v=Z6TIONn8KFI Si él lo logró, a lo mejor muchos de nosotros tenemos esperanza.

Referencia bibliográfica:

Escartín Arroyo, Roberto. “Xibalbá y Mictlán”. Una comparación sobre el inframundo en Mesoamerica. México; UNAM. 2014 https://www.academia.edu/9370164/Xibalb%C3%A1_y_Mictl%C3%A1n_una_comparaci%C3%B3n_sobre_el_inframundo_en_Mesoam%C3%A9rica_Roberto_Escart%C3%ADn_Arroyo_2007?auto=download

Rojas Sandoval, Carmen. “El inframundo maya y los Sistemas Kársticos”. Ciencia y Cultura, Aqueología Subacuática. http://sds.yucatan.gob.mx/cenotes-grutas/documentos/el-inframundo-parte1.pdf

Caballero, Julio. “Xibalbá: el Mundo Maya”. Archivo Historia. 2019 https://archivoshistoria.com/xibalba-el-inframundo-maya/

T. Mendoza, Vicente. “El plano o mundo inferior. Mictlán, Xibalbá, Nith y Hel”. Estudios de Cultura Nahuatl. México, UNAM; 75- 99. Consultado el 02 de noviembre en: http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/revistas/nahuatl/pdf/ecn03/032.pdf

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